... y al acercar mis ojos
a sus ojos,
vi en ellos,
en su cielo,
cuatro puntas
de diamante encendido.
La noche y su navìo
en su amor
palpitaban
y besé una por una
sus estrellas.
Pablo Neruda
a sus ojos,
vi en ellos,
en su cielo,
cuatro puntas
de diamante encendido.
La noche y su navìo
en su amor
palpitaban
y besé una por una
sus estrellas.
Pablo Neruda
First portrait of Murci - foto di Maria Cecilia Camozzi

Recuerdo la fotografía y esos días:
RispondiElimina¡la alegría de su llegada!...
Sus ojitos, esa vulnerabilidad infinita y toda su ternura.
Abrazos, MaC.
besos...
RispondiEliminaEstoy...
Bella poesia, bello sguardo...Non so quale dei due sceglierne...
RispondiEliminaSaluti¡
Hai ragione, Rafael, la piccola Murcì aveva uno sguardo bellissimo (anche da grandina).
RispondiElimina:-)